Un emprendimiento nacido en Tres Arroyos logró destacarse a nivel nacional en el reciente Campeonato Argentino del Alfajor. Nil Alfajores, creación de Nilda Irigoin, obtuvo el tercer puesto en la categoría de alfajores artesanales saludables, en una competencia que reunió a productores de distintos puntos del país.
El certamen se desarrolló durante el sábado 8 y domingo 9 en el estadio del Club Ferrocarril Oeste, en el barrio porteño de Caballito. Nilda participó a distancia y, pese a tratarse de un emprendimiento con muy poco tiempo en el mercado, logró posicionar dos de sus productos entre los destacados de la categoría.
“Todavía no lo podemos creer. Tercera en el podio de los mejores alfajores saludables, la verdad que es un logro”, contó Nilda en Cosas que pasan. El reconocimiento tuvo además un significado especial: la noticia llegó el domingo 9, día de su cumpleaños. “Llegó como un maravilloso regalo de cumpleaños”, expresó.
Un alfajor que nació por una necesidad familiar
La historia de Nil Alfajores comenzó mucho antes de pensar en una competencia nacional. Nilda creó originalmente la receta para su hijo menor, quien presentaba intolerancia al gluten.
“La historia de este producto tiene una historia detrás, porque no fue un producto pensado para comercializar, sino que fue un producto pensado por un problema de salud”, explicó.
La intención era lograr un alfajor que pudiera disfrutarse sin que se percibieran las diferencias respecto de un alfajor tradicional. “Que vos lo comieras y no notaras que estabas comiendo un alfajor con determinadas características, que fuera un alfajor común”, recordó.
Con el tiempo, Nilda descubrió que ella también atravesaba una enfermedad autoinmune y, acompañada por profesionales de la salud, comenzó a perfeccionar aquella receta inicial.
Uno de los ingredientes que distingue al producto premiado es la harina de uva, proveniente de productores de Córdoba. También utiliza harina de algarroba y, en algunas variedades, harina de banana. La propuesta se completa con chocolate artesanal de Río Negro y aceite de oliva virgen extra producido en la región.
“Es un alfajor con determinadas características particulares”, explicó Nilda, quien destacó que las harinas utilizadas no contienen trigo, avena, cebada ni centeno y que la receta fue desarrollada buscando un producto de bajo índice glucémico y con menor contenido de azúcar.
Una elaboración completamente artesanal
El chocolate utilizado para el baño posee un alto porcentaje de cacao, de entre el 80 y el 87%, y es elaborado especialmente para los alfajores.
“La maestra chocolatera piensa un chocolate especialmente para mis alfajores, para mis tapas de alfajores, porque como no son tapas convencionales y tienen un determinado proceso, ese proceso hace que tengas que tener un determinado templado del chocolate”, explicó.
El relleno, en cambio, mantiene una tradición inalterable: dulce de leche.
“No concibo un alfajor que no sea dulce de leche”, afirmó entre risas.
Actualmente Nil Alfajores cuenta con cuatro variedades: harina de uva, palta y oliva; harina de algarroba y palta; harina de algarroba y oliva; y palta y harina de banana.
Los dos productos que Nilda llevó a la competencia fueron distinguidos dentro de la categoría saludable, aunque el que obtuvo la medalla de bronce fue el elaborado con harina de uva, palta y oliva.
De una receta familiar a un emprendimiento
La producción todavía es pequeña y se realiza de manera artesanal. Nilda explicó que actualmente elaboran una vez por semana y que el producto requiere tiempos específicos de preparación.
“Es netamente producto artesanal, tiene sus tiempos, su proceso, su receta”, señaló.
La comercialización comenzó hace muy poco y actualmente se realiza principalmente a través de Instagram. Paralelamente, Nilda trabaja junto al Municipio en el proceso de habilitación como pequeña unidad productiva alimenticia, un paso que permitiría ampliar la comercialización dentro del distrito.
El reconocimiento nacional, sin embargo, modificó las expectativas iniciales.
“Nosotros pensamos ir para ver cómo era esto. Haber entrado en la competencia ya era un súper logro. Y cuando nos llaman y nos avisan que el producto había sido distinguido… yo como docente pensé en la feria de ciencias, pensé en el diploma. Nunca imaginé que iba a ser la medalla”, relató.
Nilda también destacó que detrás del premio hubo muchas personas que acompañaron el proceso, desde profesionales de la nutrición y proveedores de materias primas hasta familiares y amigos que colaboraron con el diseño, las etiquetas, la producción y el traslado de las muestras.
Para la creadora de Nil, el premio representa mucho más que un reconocimiento gastronómico: “Es como una caricia al alma”.
Y ahora, con el tercer puesto nacional y una creciente cantidad de consultas, el desafío será decidir cómo continuar con un proyecto que nació para resolver una necesidad familiar y que, casi sin proponérselo, terminó convirtiéndose en un emprendimiento con proyección.
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