Eucaliptus jóvenes y el pino añejo: crónica de un incomprensible descuido

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La crónica de la noticia describió que el domingo reciente un pino seco cayó dentro del Parque municipal Angel Cabañas en un sector muy concurrido durante esa misma jornada, muy cerca de donde se encuentra el área de juegos de básquet.

Muchas personas no tardaron en recordar que durante el año pasado el gobierno municipal ordenó realizar una incomprensible tala/matanza de eucaliptus jóvenes, verdes, con el objetivo de proveer leña a las familias vulnerables de la ciudad.

Desde un primer momento personas particulares pero también desde GAPTA, el Grupo Ambientalista del Partido de Tres Arroyos, constituido por personas comprometidas con el cuidado de los recursos naturales y del medioambiente local, expresaron su rechazo a semejante acto de parte del municipio.

Columnas enteras de un recurso que protegía parte del perímetro del paseo público fue eliminado de manera brutal.

Pero lo que también llamó la atención entonces, y cobra relevancia ahora con la caída de este pobre pino seco, es que no se hizo la tala que debía realizarse; y que comprendiera a las especies añejas que representan un verdadero peligro para los tresarroyenses que gustan de disfrutar del verde y el esparcimiento de un espacio público, y evidentemente muy descuidado de parte de las autoridades municipales.

La obtención de leña seguramente pudo haberse resuelto generando algún compromiso con proveedores del recurso; pero en pocas cabezas asomaba como alternativa la eliminacion, en el Parque Cabañas, de semejante cantidad de eucaliptus joven.

Es incomprensible y -por lo visto este domingo- sumamente irresponsable y peligroso, de parte del gobierno municipal, no haber comprendido la dimensión del problema que genera al quitarle al paseo público la protección natural con las especies jóvenes eliminadas, y al desproteger a la comunidad -que inocentemente deambula por el interior del predio- al no haber quitado las plantas añejas, y que pueden caer por su propio peso, provocando riesgo para quienes por allí transiten.

Los tresarroyenses debemos guardar, entre muchos de nuestros recuerdos, innumerables momentos vividos en el Parque Cabañas, ya sea en nuestra niñez, como hijos, o en la adultez, como padres.

Sólo si no se vivió y no se disfrutó, se podría llegar a avalar, semejante descuido con un espacio público, que nos pertenece a todos.

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