Deepfakes y violencia digital: llaman a los adultos a involucrarse en el mundo digital de niños y adolescentes

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En su columna por Cosas que pasan, María Liva abordó una problemática cada vez más presente en las formas de vinculación de niños y adolescentes: los deepfakes y las distintas manifestaciones de violencia digital.

La especialista explicó que el avance de la inteligencia artificial y la facilidad con la que hoy pueden manipularse imágenes y videos generan nuevas situaciones de vulnerabilidad, especialmente cuando esos contenidos son utilizados sin consentimiento y luego difundidos a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.

“Lo que nos vienen mostrando en el último tiempo es que ocurren algunas otras cosas de las cuales tenemos que estar atentos. Entonces aparecen lo que hoy comienza a denominarse como violencias digitales”, explicó Liva.

En ese sentido, señaló que se trata de situaciones que pueden involucrar la utilización de imágenes, videos o fotografías de una persona, incluso con contenido sexual o íntimo, sin su consentimiento.

La viralización y el impacto en los adolescentes

Liva vinculó estas nuevas formas de violencia con fenómenos que ya eran conocidos, como el bullying y el ciberbullying, pero remarcó que las nuevas tecnologías agregan características que pueden profundizar sus consecuencias.

“Hoy lo que nos suman las tecnologías, las redes sociales, es esto que trae la viralización, la inmediatez con la cual se difunde esa información y además esto que están 24 horas, 365 días del año”, sostuvo.

Según explicó, esto puede generar consecuencias importantes en la autoestima y en la construcción de la identidad de los adolescentes, una etapa en la que la mirada de los demás adquiere un peso particularmente significativo.

“Genera situaciones de mucha angustia, de aislamiento, donde todo lo que tenga que ver con la mirada del otro, que es algo clave en esta etapa, que están construyendo su identidad, en algún momento hablamos también de esto”, señaló.

La especialista insistió en que no alcanza con considerar determinadas situaciones como simples bromas. Una imagen manipulada o un contenido difundido entre compañeros puede desencadenar consecuencias que exceden ampliamente la intención original.

“La tecnología es parte de la forma en la cual nos vinculamos”

Uno de los puntos centrales de la conversación fue la necesidad de dejar de considerar el mundo digital como algo separado de la vida cotidiana.

“La tecnología es parte de la forma en la cual nos vinculamos”, afirmó Liva.

Para graficarlo, estableció una comparación con el bullying tradicional. Mientras anteriormente una situación de hostigamiento podía quedar limitada al ámbito escolar, hoy las redes sociales permiten que el conflicto continúe fuera de la escuela.

“Antes existía el bullying que ocurría en la escuela, pero el otro día se cerraba esa puerta del aula. Esto no corta. 24 por 7”, explicó.

A esto se suma, según indicó, una dificultad particular relacionada con los deepfakes: la pérdida de la capacidad para distinguir con facilidad entre aquello que es real y aquello que fue generado o manipulado artificialmente.

“Se pierde esta diferenciación entre qué es lo real y qué es lo ficticio”, planteó.

Y agregó: “Lo que en apariencia se empieza a poner en juego es la credibilidad, que es base para cualquier vínculo humano”.

El rol de los adultos

Frente a este escenario, Maria consideró fundamental que los adultos se involucren y conozcan las herramientas y espacios digitales que utilizan los más jóvenes.

“Necesitamos tener información, necesitamos conocer un poco el mundo que hoy tienen los chicos”, sostuvo.

La especialista remarcó que los padres no deberían quedar completamente al margen de lo que ocurre en las redes y grupos de comunicación de sus hijos.

Así como antes una familia podía acercarse a hablar con un docente ante una situación problemática en la escuela, hoy también es necesario prestar atención a aquello que sucede en los espacios digitales.

“Hoy también pueden ocurrir situaciones que van a vulnerar los derechos de tu hijo, que se va a sentir mal”, explicó.

En este punto, señaló algunos cambios de comportamiento que pueden funcionar como señales de alerta: “Seguramente vas a ver un cambio de conducta en ese chico. Lo vas a ver más ansioso, lo vas a ver aislado, lo vas a ver triste”.

“No hay que minimizar determinadas situaciones”

Durante la charla, contó incluso una experiencia cotidiana que le permitió advertir cómo determinadas prácticas aparentemente inocentes pueden generar conflictos entre chicos.

Relató que observó cómo niños que todavía no utilizan redes sociales de manera habitual comenzaron a realizar stickers con fotografías de sus compañeros y compartirlos en grupos de WhatsApp.

Para la especialista, observar estas situaciones permite intervenir antes de que se transformen en problemas mayores.

“Necesitan espacios para ser escuchados, para no minimizar determinadas situaciones, que necesitamos que los adultos nos involucremos”, sostuvo.

La necesidad de límites y regulación

Otro de los ejes de la conversación fue el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a las redes sociales y la dificultad para establecer límites.

Liva consideró que el problema no se limita exclusivamente a los jóvenes, ya que los propios adultos muchas veces tienen dificultades para regular el uso de las plataformas.

“Nos encontramos los adultos escroleando durante un montón de horas. Imaginate cómo esto impacta en otras poblaciones y sobre todo en niños y adolescentes”, planteó.

En ese sentido, destacó la importancia de los límites tanto dentro de las familias como a nivel social.

“Nos cuesta regularnos a nosotros o encontrar un límite interno. Imaginate niños y adolescentes”, afirmó.

Por eso consideró necesario trabajar simultáneamente desde las familias y mediante marcos regulatorios.

“El lugar que tienen los límites, desde mi disciplina, tiene que ver no solo desde lo individual, sino del acompañamiento que tiene que haber desde lo familiar con el tema de los límites, como los marcos regulatorios que tiene que haber a nivel social y cultural”, explicó.

Finalmente dejó un mensaje concreto: no mirar estas situaciones como fenómenos del futuro, porque ya forman parte de la realidad cotidiana.

“Siempre vamos atrás frente a fenómenos que ya están. Esto sucede hoy, no es que va a pasar. Esto está sucediendo”, concluyó.

La columna de María Liva puede seguirse también a través de Instagram, donde invita a la audiencia a realizar preguntas y sugerir nuevos temas para abordar.

Podés escuchar la nota completa en el siguiente link:

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