Día de la radiodifusión: cuando una voz atraviesa el aire y llega a todos

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Hay cosas que no se ven, pero que están.

Una voz que aparece en una casa mientras alguien prepara el desayuno. Una radio encendida en un taller, acompañando una jornada de trabajo. Un conductor que escucha las noticias mientras maneja. Una canción que llega justo en el momento indicado. Un mensaje que alguien necesitaba escuchar.

Eso es la radio.

Cada 27 de agosto, Argentina celebra el Día de la Radiodifusión, una fecha que nos invita a recordar aquel momento de 1920 en el que un grupo de pioneros hizo posible algo que, para la época, parecía casi increíble: transmitir la voz y la música a través del aire para que pudieran ser escuchadas desde distintos hogares.

Desde entonces, la radio cambió muchísimo. Pasaron los grandes receptores de madera, las válvulas, las antenas, los discos, los casetes y los estudios llenos de cables. Llegaron la frecuencia modulada, Internet, las aplicaciones y los teléfonos celulares.

Pero hay algo que nunca cambió: la necesidad de comunicarnos.

Hoy una radio puede estar en un pequeño estudio de una ciudad, pero su voz puede viajar miles de kilómetros. Puede escucharse en un auto, en una computadora, en un celular o desde cualquier lugar del mundo.

Y, sin embargo, la radio sigue teniendo algo que ninguna tecnología pudo reemplazar: la compañía.

Porque la radio no solamente informa. También acompaña.

Está en las mañanas, en las tardes, en las noches. Está cuando alguien necesita sentirse acompañado mientras trabaja, cuando una persona busca saber qué está pasando en su ciudad o cuando simplemente quiere escuchar una voz amiga.

La radio también es memoria. Es recordar una noticia, una canción, una voz, una transmisión deportiva, una entrevista o aquel programa que durante años formó parte de nuestra vida cotidiana.

Y detrás de cada minuto de aire hay mucho más de lo que se escucha: operadores, locutores, periodistas, productores, técnicos, musicalizadores, comerciales, móviles, corresponsales y, sobre todo, personas que todos los días hacen posible que una señal salga al aire.

En tiempos en los que tenemos miles de opciones para mirar y escuchar, la radio sigue teniendo la capacidad de hablarnos directamente.

No necesita una pantalla.

Solo necesita una voz.

Y quizás ahí esté su secreto.

Porque mientras haya alguien detrás de un micrófono diciendo “buenos días”, y del otro lado alguien escuchando, la radio seguirá estando viva.

103 años después, seguimos encendiendo el micrófono

En Onda Uno 103.9, este aniversario también es una oportunidad para agradecer.

A quienes nos escuchan todos los días. A quienes nos acompañan desde Tres Arroyos y a quienes nos encuentran a través de Internet. A los comerciantes que confían en la radio para hacer crecer sus negocios. A los entrevistados que nos permiten contar sus historias. Y a todos los que, de una u otra manera, forman parte de esta enorme comunidad que construimos detrás de una frecuencia.

Porque la radio no es solamente una frecuencia.

La radio son ustedes.

Feliz Día de la Radiodifusión.

Hoy, como hace más de un siglo, abrimos el micrófono, encendemos la señal y volvemos a encontrarnos en el aire.

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