En Cosas que pasan, el ayudante fiscal de Adolfo Gonzales Chaves, Juan Carlos Ustarros, brindó impactantes detalles sobre la investigación antidrogas que derivó en múltiples allanamientos en De la Garma y Tres Arroyos, con detenidos, secuestro de armas y droga, y una fuerte preocupación por la calidad de las sustancias que circulan en la región.
“La sustancia que se vende aquí es de peor calidad que la que reciben de otros lados”, explicó el funcionario judicial, quien encabezó la investigación junto a fuerzas policiales de Chaves y Tres Arroyos.
Según detalló, uno de los aspectos que más llamó la atención durante la pesquisa fue la manera en que las organizaciones logran obtener ganancias sin aumentar demasiado el precio final de la droga.
“La ganancia está en el corte y en el fraccionamiento”, aseguró.
Y agregó una frase que encendió todas las alarmas: “La forma en que se vende ya es prácticamente crack”.
Ustarroz explicó que durante los allanamientos se encontraron distintos elementos utilizados para “estirar” la cocaína antes de venderla al consumidor final.
“Hemos secuestrado bicarbonato de sodio, pero también otros elementos mucho menos agradables. Incluso vidrio”, reveló.
El fiscal señaló que el objetivo es aumentar la cantidad de dosis disponibles, reduciendo al máximo la pureza de la droga original.
“En escuchas telefónicas detectamos conversaciones donde hablaban de ‘estirarla tres veces’. Ahí está la ganancia”, indicó.
La investigación se desarrolló durante aproximadamente tres meses y unificó dos causas distintas que terminaron conectándose por los vínculos entre vendedores y proveedores de distintas localidades.
“Hay vasos comunicantes muy estrechos entre todas las redes de comercialización de esta zona”, afirmó.
La modalidad de venta detectada era principalmente bajo la modalidad delivery.
“La venta normalmente es vía delivery. Son personas conocidas entre sí, muchas veces amigos o contactos habituales”, explicó.
En algunos casos, la entrega se realizaba directamente en domicilios particulares y en otros mediante puntos de venta fijos.
“Había lugares identificados donde la operación se hacía por una ventana. Se producía el intercambio de dinero y sustancia en segundos”, describió.
Ustarroz también contó que la facilidad para esconder o descartar pequeñas cantidades de droga dificulta mucho las investigaciones.
“Una bolsita de cinco gramos entra en el puño de una mano. Es muy fácil ocultarla o descartarla ante una interceptación policial”, señaló.
Incluso recordó un episodio puntual donde un sospechoso descartó cocaína durante una persecución y recién pudieron encontrarla cinco días después.
“El hombre escapó una cuadra, la policía lo atrapó, pero la droga apareció después debajo de un árbol”, relató.
Sobre el valor de la sustancia en el mercado ilegal local, indicó que actualmente un gramo de cocaína ronda los 40 mil pesos.
“Un gramo sirve para cinco o seis tiros (inhalaciones)”, detalló.
Durante la entrevista, el ayudante fiscal expresó una fuerte preocupación por las consecuencias sociales y sanitarias del narcotráfico en comunidades pequeñas.
“Esto no destruye solamente al consumidor, destruye familias enteras”, sostuvo.
Además, remarcó que muchas veces la problemática deriva en otros delitos.
“Genera robos, hurtos, defraudaciones y una situación muy triste para muchísimas familias”, lamentó.
El funcionario también aseguró que el trabajo investigativo continuará y que los allanamientos realizados no representan el final de la causa.
“Esto no es el final de nada. Es la continuación de un proceso”, advirtió.
Y añadió: “No queremos apresurarnos con algunas detenciones porque después vienen las excarcelaciones. Necesitamos pruebas sólidas”.
La investigación continúa enfocada ahora en identificar a quienes proveen droga a los vendedores locales y avanzar sobre toda la cadena de comercialización.
“Nos importa también quién le provee a ellos. La droga no se produce acá”, indicó.
Al concluir Ustarroz destacó el trabajo conjunto de la Subdelegación de Drogas Ilícitas de Tres Arroyos, el gabinete de investigaciones y las distintas fuerzas policiales que participaron del operativo.
“Fue un trabajo coordinado muy importante. Seguiremos trabajando porque esto lamentablemente no termina”, concluyó.
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