Vizzolini analizó cómo es la incidencia de menores en el delito

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La fiscal de Menores, Marina Vizzolini, habló en Cosas que pasan

La fiscal del fuero de menores, Marina Vizzolini, analizó la situación actual en torno a la participación de adolescentes en hechos delictivos y el impacto de las recientes modificaciones en la legislación penal juvenil.

En Cosas que pasan, explicó que no se observa un aumento significativo en la cantidad de menores involucrados en delitos en términos generales, aunque sí advirtió cambios en las características de los hechos: “Se ven más situaciones vinculadas a la violencia, peleas y desbordes impulsivos, incluso en chicos cada vez más jóvenes”.

En ese sentido indicó que los delitos más frecuentes continúan siendo contra la propiedad, como robos, y destacó el crecimiento de casos vinculados al robo de motocicletas durante el último año.

Respecto a un episodio reciente que generó preocupación -en el que tres menores de 13, 14 y 15 años fueron demorados con drogas y armas-, aclaró que la investigación sigue en curso y que “no se pudo comprobar una vinculación directa de los chicos con esos elementos ni con hechos de gravedad”.

Por otra parte Vizzolini se refirió a los cambios en la legislación nacional sobre responsabilidad penal juvenil, que impactan directamente en la provincia de Buenos Aires. La modificación más relevante es la baja en la edad de imputabilidad a los 14 años.

“Esto permite que menores de 14 y 15 años puedan ser imputados, procesados y llevados a juicio, algo que antes no ocurría”, explicó. Además detalló que la nueva normativa amplía el alcance a todos los delitos del Código Penal, aunque contempla distintas medidas, no necesariamente privativas de la libertad, priorizando instancias socioeducativas.

En relación a su experiencia, la fiscal -quien se desempeña en el área desde 2008- remarcó que el trabajo con menores implica un desafío constante: “El objetivo siempre es la resocialización. Cada chico es un mundo distinto y hay que trabajar para que puedan construir un proyecto de vida y correrse del delito”.

También señaló que no todos los casos responden a contextos familiares vinculados al delito, sino que muchas veces se trata de situaciones de vulnerabilidad más amplias: “Hay carencias afectivas, falta de atención y de escucha. Los adolescentes necesitan ser mirados, escuchados y contenidos”.

Para concluir subrayó la importancia del trabajo conjunto entre instituciones y familias para abordar esta problemática: “La prevención y el acompañamiento son claves para evitar que los chicos ingresen en conflicto con la ley penal”.

Podés escuchar la nota completa en el siguiente link:

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