En los últimos días un informe de Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN) sostiene que el consumo de pan cayó aproximadamente un 45%. Sin embargo en Cosas que pasan, Juan Moizzi propietario de Panadería San Martín, mostró una percepción muy diferente.
Para Moizzi, un referente con años de oficio, esa caída no se refleja en su mostrador de la misma manera que en otros puntos de la provincia. “En nuestro caso no creo; si conservás la calidad, la venta se va manteniendo”, afirmó con seguridad. Según explicó el fenómeno que observa no es necesariamente una falta de consumo por bajo poder adquisitivo, sino un marcado cambio en los hábitos alimentarios de los clientes.
El panadero señala que hoy la gente se cuida más y busca opciones que percibe como más saludables, como el pan integral o las “tablitas”, muchas veces por recomendación médica. Esta diversificación permite que el negocio se defienda frente a la crisis. Moizzi admite que lo que sí ha sufrido un declive, y no desde ahora sino desde hace varios años, es el rubro de la confitería y la masa fina, productos que antes se vendían en cantidades mucho mayores.
En tanto explicó que la clave de la resistencia de la Panadería San Martín se encuentra en su esencia artesanal: es la única en la ciudad que conserva el horno a leña. En este horno de piso se cocinan especialidades que generan una fidelidad inquebrantable, como la galleta grande, la trincha y el pan de horno de leña. “La gente viene por ese pan; si no hay, te dicen ‘vengo mañana’”, confió Moizzi al destacar que su clientela es selectiva y prefiere esperar por un producto de calidad antes que volcarse al “pan barato”.







