El pescador involucrado en la situación registrada durante el tradicional concurso compartió un comunicado en el que expone su postura sobre los hechos. A continuación, el texto completo del descargo.
Claromecó, 11 de febrero de 2026
Ya repuesto y medicado, por el ingrato momento vivido este domingo 8 de febrero durante las 24 hs. de la Corvina Negra, pongo a consideración del público la única verdad de lo sucedido, y de la pésima y caprichosa actuación de los directivos del Club de Cazadores de Tres Arroyos.
Durante la noche, logré pescar en forma reglamentaria, la pieza más importante del concurso, la que buscan todos los pescadores, y sin dudas, la más importante de mi vida, una corvina negra que me ubicó en el segundo lugar del podio.
Actué reglamentariamente, con un equipo permitido. Y una vez acercada la pieza a las rocas, siempre enganchada del anzuelo, un tercero intentó “bicherear” la importante pieza capturada, la reina del evento, la joya que todos desean, “el pichón de negra”. Ello de acuerdo con el art. 9 del reglamento “…Asimismo, todo participante podrá recibir ayuda de otra persona para bicherear una pieza importante”. No lo necesité porque usé la ola para subirla a las piedras como se ve en el video que circuló en las redes, y como mencionan los numerosos testigos presenciales. Y en el caso de que si se hubiera usado el copo ( que reitero, no llegó a usarse para sacar la pieza del agua), no está ello prohibido por el reglamento.
Cabe destacar que el reglamento posee otros artículos más, que deben ser analizados en su conjunto. Por ello actué también de acuerdo al art. 7 (elementos puramente deportivos) y muy en especial al art. 5 “… insta la devolución inmediata al mar con el menor daño posible hacia el pez.”. ( Hoy ya sé que además que el intento de “bicherear” con copo, fue conforme las leyes de pesca deportiva, y normativas ambientales).
Faltando media hora para finalizar el concurso me adelantaron que había una denuncia en mi contra. Luego se sucedieron hechos que están siendo analizados pero que sin dudas generaron un destrato y deshonor , con impedimentos de contacto por largos ratos con las autoridades, silencios, cuestionamientos, o como finalmente sucedió en el escenario, una descalificación de la pieza sin explicaciones concretas, y con meras remisiones ambiguas al reglamento, abusando de la especulación argumentativa. Nunca se mencionó la causa real, y con el transcurso de las horas y los días fueron mutando o acomodándose según el termómetro de las redes sociales y los reproches de los pescadores ante semejante desatino.
Lo cierto es que no hay dudas que no recibí ayuda para “bicherear” la pieza más importante del concurso y de mi vida, porque no hizo falta. Y que no intenté “bicheriar” la delicada corvina ni con un caño de sombrilla, ni con un arpón, ni con un rastrillo, ni con una hoz, ni con un gancho carnicero, ni con un tridente. Sino que lo intentaron con un “elemento deportivo”, muy sutil, que permite asegurar el ascenso sin romper la linea, y conservar el estado de la pieza, para su devolución sana al mar si no daba el peso, o sin pérdida de tripas, fluidos, o carne que afecten el peso final si entraba a concurso. Una lesión destructiva con elemento punzo cortante a un delicado pichon de corvina negra, verdadera y máxima vedette de la fiesta, (la pieza “importante” del reglamento) no tiene nada de deportivo ni reglamentario, ni es coherente.
Así, como debe ser, notifico al público en general de mi posición ante los comentarios mal intencionados de que he aceptado el atropello y el despojo. Ya he instruido a un estudio de abogados penalistas, civiles, societarios y ambientalistas para que le pongan coto al caprichoso accionar de algunas personas del club Cazadores, que en un celo desmedido, me han perjudicado favoreciendo a otros que no han logrado el mérito y el objetivo deportivo por mi si obtenido.
Recuperaré judicialmente los aplausos robados, el trofeo, la remera, el podio, las tapas de los diarios y todo ese folklore soñado por todos los pescadores. Y por supuesto la camioneta y los daños y perjuicios que me ocasionan.
Y, no descarto solicitar medidas que obliguen a actualizar el presente y oscuro reglamento en protección de los compañeros pescadores, que solo invita a interpretaciones arcaicas, antojadizas y caprichosas.
Espindola Fabian Oscar
DNI 25447162






