La profesora Ana González en Cosas que pasan
El entrenamiento de fuerza es una de las herramientas más importantes para preservar la salud, la autonomía y la calidad de vida a partir de los 40 años. Así lo explicó la entrenadora Ana González, en su columna semanal en Cosas que pasan, donde remarcó la necesidad de incorporar este tipo de trabajo físico de manera consciente y personalizada.
“Existe un preconcepto muy instalado cuando se habla de fuerza. Muchas personas se imaginan levantadores de pesas profesionales o cuerpos extremadamente musculosos, y la realidad es que no tiene nada que ver con lo que necesita una persona común para mejorar su salud”, explicó. En ese sentido, aclaró que el objetivo no es el volumen muscular extremo, sino mantener la funcionalidad del cuerpo.
Señaló que hay indicadores simples que permiten detectar una pérdida temprana de masa muscular, como la dificultad para levantarse de una silla, subir un escalón o realizar movimientos cotidianos. “Después de los 35 años todos comenzamos un proceso natural de involución muscular, pero esa curva se puede frenar con hábitos adecuados”, afirmó.
La entrenadora sostuvo que el trabajo de fuerza es fundamental incluso en personas con patologías crónicas. “Personas con obesidad, sarcopenia, hígado graso o enfermedades cardiovasculares necesitan entrenar fuerza. Incluso el corazón es un músculo, y mejorar la masa muscular tiene impacto directo en la salud general”, remarcó.
Consultada sobre qué tipo de ejercicios realizar, explicó que no existen fórmulas universales. “Hablar de tres series de diez repeticiones no dice absolutamente nada. La dosificación depende de la calidad motriz, la edad, el sistema hormonal y la historia física de cada persona”, señaló, subrayando la importancia del trabajo personalizado y del rol del profesional capacitado.
“Cuando todos en un gimnasio hacen la misma rutina, eso no es entrenamiento personalizado. Cada cuerpo necesita una metodología distinta”, advirtió. También explicó que, en general, se priorizan ejercicios globales que involucren varias articulaciones, aunque aclaró que el criterio profesional siempre debe estar por encima de las modas o tendencias.
Destacó además que el entrenamiento debe ir acompañado por una alimentación adecuada. “Si se entrena fuerza, hay que consumir proteínas. El cuerpo humano tiene mayor biodisponibilidad de la proteína animal, aunque las proteínas vegetales también cumplen su función”, explicó, y alertó sobre las dietas hipocalóricas mal planificadas, que pueden ir en contra del mantenimiento de la masa muscular.
Podés escuchar la nota completa en el siguiente link:






