El síndrome de burnout, conocido como “síndrome del agotamiento”, no solo afecta a quienes atraviesan altos niveles de estrés laboral, sino también a los deportistas. Así lo explicó la licenciada en Psicología María Liva, quien en su columna de Cosas que pasan abordó cómo la presión, la autoexigencia y el rendimiento constante pueden impactar en la salud mental de quienes practican deporte, especialmente en el alto rendimiento.
La profesional señaló que el tema cobró mayor visibilidad en los últimos años gracias a testimonios de deportistas de élite como el tenista Rafael Nadal, quien relató en un documental los desafíos emocionales que enfrentó durante su carrera.
“Durante mucho tiempo se asoció el éxito deportivo con el sufrimiento y la exigencia extrema. Hoy sabemos que ese camino puede tener consecuencias importantes sobre la salud mental”, explicó.
María recordó que el burnout es un proceso que se desarrolla de manera progresiva como consecuencia de un estrés sostenido en el tiempo. En el ámbito deportivo se manifiesta con un agotamiento físico y emocional, cambios en la conducta y una pérdida de la motivación y de la sensación de realización personal.
Entre las señales de alerta mencionó el cansancio extremo, la falta de ganas de entrenar, la irritabilidad, los trastornos del sueño y del apetito, la aparición frecuente de lesiones físicas y la sensación de fracaso o desmotivación.
“Algo que antes generaba placer empieza a vivirse como una obligación. Se pierde la motivación y disminuye la capacidad para afrontar las exigencias del deporte”, indicó.
La psicóloga destacó que el burnout no suele aparecer en personas poco comprometidas, sino, por el contrario, en quienes presentan altos niveles de perfeccionismo y autoexigencia.
“Muchas veces se pensaba que quien sufría este síndrome era alguien débil o que no estaba preparado para competir. Hoy sabemos que suele desarrollarse justamente en personas muy exigentes consigo mismas”, sostuvo.
En ese sentido remarcó la importancia del descanso como parte del entrenamiento. “Hoy se sabe que descansar física y mentalmente es tan necesario como entrenar. No porque uno entrene más va a rendir mejor si no tiene espacios para recuperarse”, afirmó.
También subrayó el rol que cumplen los profesionales de la salud mental dentro de los equipos deportivos. Explicó que trabajar sobre el manejo del estrés, la ansiedad y las herramientas de afrontamiento resulta tan importante como tratar una lesión física.
“Así como un deportista lesionado físicamente no puede competir en las mejores condiciones, lo mismo ocurre cuando la salud mental está afectada”, expresó.
En el cierre hizo extensiva la reflexión a entrenadores, familias y clubes, especialmente en el deporte infantil y juvenil.
“No se trata solamente de formar campeones. También es importante cuidar el bienestar emocional de los chicos para que puedan seguir disfrutando del deporte. La exigencia no puede hacerles perder el placer de jugar”, concluyó.
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