Una imagen que se volvió viral en las últimas horas por la zona mostró a un joven viajando en moto junto a su perro, equipado con casco y mochila especial, recorriendo distintos puntos de la costa bonaerense. Detrás de esa escena están Gabriel Ríos y Delirio, su compañero inseparable desde hace años, quienes actualmente transitan por Claromecó tras haber pasado por Reta y otros destinos del sur provincial.
En Cosas que pasan, Gabriel contó que ambos son oriundos de Villa Celina, en Buenos Aires, y que Delirio llegó a su vida siendo cachorro. “Lo encontré en una publicación donde regalaban mascotas. Las mascotas no se compran, se adoptan. Tiene 7 años y medio y hace tres años que viajamos en moto”, relató.
El vínculo entre ambos fue el motor que impulsó esta particular forma de viajar. “Quería irme de vacaciones y no quería dejarlo porque ellos extrañan mucho. Vi un video de alguien viajando con su perro y pensé: esa es la manera”, explicó. Así comenzó a adaptar el equipamiento para que el animal viaje seguro, con una mochila especial y un casco diseñado para protegerlo del viento.
Viajes y experiencias en la ruta
El primer destino fue Mar del Tuyú, en un viaje que iba a durar un fin de semana y terminó extendiéndose casi un mes. Desde entonces, Gabriel y Delirio recorren distintos puntos del país, incluyendo escapadas a pueblos cercanos a Buenos Aires y viajes más largos como el realizado a Gualeguaychú, en Entre Ríos.
Este verano emprendieron una travesía por la costa sur bonaerense, con paradas en lugares como Monte Hermoso, donde permanecieron varias semanas, y visitas a sitios naturales como las cascadas del río Quequén Salado. Puntualmente llegaron a esta zona por querer conocer la Cascada Cifuentes.
Según contó una de las experiencias más destacadas es la reacción de la gente. “Nos ayuda mucho. La gente es muy buena con nosotros”, afirmó, recordando el apoyo recibido durante el viaje, desde alojamiento hasta ayuda mecánica.
Solidaridad en el camino
El recorrido hacia Claromecó incluyó un imprevisto cuando se rompió la cubierta de la moto en un camino de ripio. “Caminamos varios kilómetros hasta que dos personas nos ayudaron y nos llevaron hasta la entrada del pueblo”, relató. Ya en la localidad, un gomero reparó la rueda sin cobrarles, gesto que Gabriel destacó especialmente.
Actualmente permanecen en Claromecó mientras definen los próximos pasos del viaje, que depende tanto del clima como de las posibilidades económicas. “El plan va surgiendo día a día. En marzo tengo que volver a trabajar porque las cuentas siguen”, explicó.
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