A sus 97 años, Emilio García, socio fundador del tradicional concurso Las 24 Horas de la Corvina Negra, volvió a pisar la playa en el marco de la 64ª edición del evento, luego del emotivo homenaje realizado el pasado sábado, donde la sede del Club Cazadores fue bautizada oficialmente con su nombre.
La escena fue tan simple como poderosa: Emilio, acompañado por sus hijos, nietos y bisnietos, compartiendo una hermosa jornada de pesca, rodeado del mismo mar que lo vio ser parte del nacimiento de uno de los concursos más emblemáticos del país. El regreso a la playa no fue solo un gesto simbólico, sino una muestra viva del legado familiar y deportivo que atraviesa generaciones.
El homenaje del sábado marcó un momento histórico para la institución y para toda la comunidad pesquera. La imposición del nombre “Emilio García” a la sede del club fue recibida con aplausos, emoción y profundo respeto por parte de socios, participantes y vecinos, reconociendo su compromiso, su visión y su amor incondicional por el concurso.
Durante la jornada dominical, la imagen de Emilio disfrutando del aire libre, observando las cañas y compartiendo charlas con su familia, resumió el espíritu de las 24 Horas de la Corvina Negra: tradición, encuentro y pasión por la pesca.
A casi un siglo de vida, Emilio García sigue siendo parte activa de la historia que ayudó a construir, demostrando que el verdadero legado no solo se escribe en los libros o en las placas, sino también en los momentos compartidos frente al mar.






